Capítulo III
IMPACTO DE LA ESCOLARIDAD EN LOS MERCADOS DE TRABAJO Y EN LA DISTRIBUCION DEL INGRESO: EL CASO DE MÉXICO (1960-1970)
La expansión experimentada por el sistema escolar durante la década de los sesenta, no favoreció significativamente la movilidad social intergeneracional. Entre los factores responsables del problema se señalaron: las pautas seguidas al distribuir las oportunidades escolares y al absorber, en el mercado de trabajo, a los egresados del sistema escolar. Se examinan con detenimiento las relaciones existentes entre el egreso escolar y los mercados laborales.
Egreso del sistema escolar
Se utiliza el modelo de simulación del flujo escolar dado a conocer por la Revista del Centro de Estudios Educativos, vol. I, núm. 4. Para abordar este tema.
Del egreso escolar, se restaron los individuos que en 1970 eran menores de 13 años, para considerar solamente a quienes formaban parte de las cohortes demográficas a que se refiere la definición de la población económicamente activa.
Incorporación del egreso escolar a la PEA
Para calcular el número y la composición de los egresados del sistema escolar que se incorporaron a la población económicamente activa (PEA), se calculó la composición por grados escolares de la población que, habiendo estado ya incorporada a la PEA en 1960, seguía trabajando en 1970.
De la PEA registrada en dicha muestra se restó la que tenía 55 años de edad o más, así como la que falleció durante la década. Así se determino lo que podía llamarse el “inventario actualizado”.
Por otra parte se dispuso de tabulaciones especiales del Censo de 1970 que permitieron apreciar la composición por grados escolares de la PEA de 12 años de edad y más. La comparación de estos datos con los del “inventario inicial actualizado” permitió inferir en que volumen y a qué ritmo se habían expandido los distintos estratos escolares de la PEA entre 1960 y 1970.
Efectos de la expansión es colar en el mercado del trabajo (1960-1970)
Tasas de participación en la población económica activa
El coeficiente de participación de la población de 12 años y más, en la población económicamente activa, disminuyó de 51.1 a 43.6% entre 1960 y 1970. Se intensifico sobre todo en las cohortes de menores de 25 y mayores de 54 años de edad.
Las repercusiones de este fenómeno en la población de cada sexo solamente pudieron determinarse para las cohortes menores de 25 años, la población masculina resintió la disminución y la población femenina mejoró sus tasas.
Se examinaron las variaciones que experimentaron las tasas de participación en aquellos municipios que, ya en 1960 contaban con localidades de 20 000 habitantes o más, comparadas con los niveles de pobreza que en 1960 correspondían a las entidades a que pertenecen los municipios respectivos.
A mayores niveles de pobreza correspondieron disminuciones más pronunciadas en las tasas de participación en la PEA. Los casos extremos fueron el Distrito Federal y el estado de Guerrero.
Las enseñanzas de nivel postprimario, a las cuales corresponden principalmente las cohortes mencionadas, se expandieron durante la década de los sesenta con mayor rapidez en las regionales más desarrolladas. Las variaciones observadas en las tasas de participación podrían interpretarse también como indicativas de la escasez de oportunidades de trabajo.
Coeficientes de desempleo abierto
Por otra parte, el censo 1970 muestra que una porción sustancial de quienes carecían de empleo en las 70 ciudades más importantes del país, alcanzaron por lo menos seis años de escolaridad. Ya se está generando en México lo que ha dado en llamarse “desempleo ilustrado”.
Perfil educativo de la fuerza de trabajo
Quienes se incorporaron a la población económicamente activa durante la década obtuvieron, en promedio, una escolaridad superior a la de quienes se retiraron o fallecieron durante ese periodo.
El promedio de escolaridad de la fuerza de trabajo pasó de 2.8 a 3.6 grados entre 1960 y 1970: y la participación porcentual en la PEA de los individuos con seis años y más de escolaridad aumentó de 20.7 a 30.7%.
Es de interés resaltar la clara correspondencia que se observó entre el lugar que corresponde a cada sector económico, de acuerdo con su escolaridad promedio y el valor de su producto por persona ocupada.
Parece adecuado suponer que, al menos en algunas ramas de la economía, se pudo haber mejorado la potencialidad productiva de la fuerza de trabajo como consecuencia de a elevación de su nivel promedio escolaridad. Se puede observar una clara correlación, tanto en 1960 como en 1970, entre el promedio de escolaridad de cada estrato educativo de la población económicamente activa y el correspondiente ingreso promedio.
Egreso escolar y movilidad social
Las tendencias hacia una escolarización creciente de la fuerza de trabajo serian compatibles con la función que se atribuye al sistema escolar como agente de la movilidad social, si todos los egresados de dicho sistema tuviesen efectivamente las mismas posibilidades de percibir ingresos adicionales proporcionales a los costos marginales incurridos al adquirir su educación. Esto depende, en una primera instancia de que tengan las mismas posibilidades de participar en la población económicamente activa. Se aprecia que no todos los egresados del sistema educativo tuvieron las mismas probabilidades de ingresar a la población económicamente activa.
Existe un marcado desajuste estructural entre el desarrollo del mercado de trabajo y el del egreso escolar. Los individuos con reducidos niveles de escolaridad reúnen dos características importantes: proceden de las clases sociales más desfavorecidas y son los más numerosos.
Efectos de la expansión escolar en la distribución del ingreso
Se examino a través de la Muestra del Censo de Población de 1960 y el censo de 1970 hecho por la Dirección General de Estadística de la Secretaria de Industria y Comercio, con el objeto de determinar:
La evolución de los ingresos promedio de los integrantes de los distintos estratos educativos de la población económicamente activa.
La evolución de las proporciones de la población que, dentro de cada estrato, percibía ingresos de diversa magnitud en relación con el ingreso promedio general.
La evolución de las proporciones de la población que, dentro de cada estrato, percibía ingresos de diversa magnitud en relación con el ingreso promedio de cada estrato respectivo.
La evolución del ingreso promedio de la población ubicada dentro de cada uno de los deciles que componen los distintos estratos educativos.
La evolución de los coeficientes de Gini, que miden el grado de concentración del ingreso dentro de cada estrato educativo.
Crecimiento del ingreso promedio de la PEA en los distintos estratos educativos
Solo los individuos comprendidos dentro del estrato correspondiente a la enseñanza superior (estrato V) incrementaron su ingreso promedio general. Los individuos que cursaron entre siete y 12 grados de escolaridad, fueron quienes aumentaron más lentamente sus respectivos ingresos promedio.
Cambios en la distribución de la PEA en torno al ingreso promedio general
Proporciones de la PEA que en cada estrato escolar, que en 1960 y 1970, se percibían:
Ingresos inferiores al promedio nacional
Ingresos comprendidos entre el promedio y el doble del promedio
Ingresos comprendidos entre el doble y el cuádruple del promedio y
Ingresos superiores al cuádruple del mismo
En esto se parecía con facilidad dos fenómenos interesantes:
Las proporciones de los estratos I, II y V permanecieron prácticamente constantes. Los estratos II y IV aumentaron en forma significativa.
Las proporciones de los integrantes de los estratos I, II y IV disminuyeron durante la década.
Estrato I. analfabetos
Estrato II primaria completa e incompleta
Estrato III ciclo básico de la enseñanza media completa e incompleta
Estrato IV ciclo superior de la enseñanza media completa e incompleta
Estrato V enseñanza superior completa e incompleta
Cambios en la distribución de la PEA en torno al ingreso promedio de cada categoría
La evolución de las proporciones de los integrantes de los diversos estratos educativos que, en 1960 y 1970, obtuvieron ingresos inferiores al ingreso promedio de cada categoría, así como las de aquellos que obtuvieron ingresos comprendidos entre este promedio y el doble del mismo, las de quienes obtenían ingresos comprendidos entre el doble y el cuádruple, y las de quienes percibían ingresos superiores al cuádruple del promedio mencionado. Se advierte que en los tres primeros estratos, las proporciones representadas por los individuos que perciben ingresos inferiores al promedio de cada categoría tendieron al descenso. En cambio, los estratos IV y V sucedió lo contrario.
Cambios en el ingreso promedio de la PEA por deciles y categorías educativas
Se comparan los ingresos promedio que los integrantes de cada decil percibían en 1960 con los que obtuvieron en 1970 mayores incrementos en los estratos III, IV, V.
Cambio en los coeficientes de concentración del ingreso
El comportamiento del ingreso de la población colocada en los deciles superiores de estratos educativos más altos, provoco una reversión casi absoluta de las tendencias que se observaban - 1960 - en relación entre el nivel de escolaridad y grados de concentración del ingreso.
En 1960 el ingreso estaba más concentrado en las categorías escolares inferiores y en 1970 ocurrió lo contrario.
Relaciones entre la absorción del egreso escolar y la distribución del ingreso: esquema interpretativo
En primer lugar, las relaciones existentes entre los ingresos promedio de los integrantes de todas las categorías escolares que preceden a la enseñanza superior, y al ingreso promedio de la población económicamente activa, disminuyeron durante la década.
El hecho de que el ingreso relativo de los integrantes de los estratos escolares inferiores haya permanecido prácticamente constante durante la década, debe atribuirse, a la aplicación de políticas de protección del salario mínimo.
Es posible que, a través del tiempo, los empleadores hayan tendido a ofrecer a individuos con más escolaridad algunas oportunidades de trabajo, semejantes a las que hasta entonces habían aprovechado las personas con menores niveles de instrucción. En el caso de los estratos escolares inferiores, los empleadores son forzados a mantener constante el precio relativo de la fuerza de trabajo, a pesar de la abundancia de dicho factor. Por tanto, ellos deciden desplazar la demanda hacia mano de obra mejor cualificada, la cual, en términos aquí utilizados, corresponden a las categorías III y IV.
Conclusiones
1. Existe un desequilibrio evidente entre la estructura del sistema escolar y la de los mercados de trabajo, que causa el desaprovechamiento de la mayor parte de los recursos humanos del país.
2. Se localizo en 1970 una correlación positiva entre los niveles de instrucción de la PEA y los grados de concentración del ingreso dentro de cada estrato educativo.
3. No es probable que el desequilibrio mencionado se corrija sustancialmente si sólo se mejoran las tasas de retención del sistema escolar.
4. La política escolar tiene en sí misma una capacidad muy limitada para combatir los problemas del desempleo.
Muñoz Izquierdo, Carlos (1996). Cap. III Impacto de la escolaridad en los mercados de trabajo y en la distribución del ingreso: el caso de México (1960-1970). En Origen y consecuencias de las desigualdades educativas. (pp. 90 - 123). México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
Vianey a mi parecer tu resumen esta bien hecho solo que te falto un poquito como meterle mas palabras tuyas y tu comentario. pero en general bien hecho
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